Deberse a los lectores

La pregunta es cómo hemos llegado a esto. Y no me refiero al virus. Asomarse a buena parte de la vida periodística española es hacerlo a un abismo en el que no existe otra regla que la destrucción sistemática de la verdad. El programa de Risto Mejide es heraldo y punta del iceberg de una corrupción intelectual y moral que tiene detrás a grupos mediáticos y empresariales a los que la erosión diaria de la convivencia les importa menos que nada. El periodismo en el que creo es algo sagrado, con la necesidad imperiosa del sentido crítico y la desconfianza en nuestros gobernantes –sean del color que sean–, pero alejado diametralmente de la cenagosa trinchera en la que se ha instalado una nueva generación de usurpadores que hacen de la manipulación interesada y subvencionada su arma cotidiana de destrucción masiva. Se han reído del virus, lo han llevado al estudio, lo han coreado... Este tipo de periodistas –o lo que sea que sean– son la fotografía más nítida del descalabro perfecto al que determinados intereses quieren someter a la profesión más hermosa que existe. Recuerdo ahora la frase de mi maestro Joaquín Vidal. El periodista se debe a los lectores y tiene la obligación de ejercer con honestidad absoluta la libertad de expresión, ha de estar preparado para la tarea, informado sobre la materia que trata, ser veraz y comportarse con modestia. Una vez dicho (y comprobado) lo que tiene que decir, con asunción inequívoca de lo publicado, deja de ser protagonista de nada. Y hasta la próxima.

o Éste es mi último artículo de la serie Mira por dónde, que comencé a publicar en Diario LA RIOJA el 18 de julio de 2008 con 'La mirada de Antonio'


Garzón y los mendrugos

La certeza es que existen dos mundos. Y están en éste. Cuando salió el ministro Garzón antes de ayer y dijo que tenía la sensación de que se habían reducido las apuestas deportivas porque no había «este tipo de eventos» confirmó el peor de mis temores. ¿En qué mundo viven algunos de nuestros políticos? Esta afirmación no era de un concursante que trataba de ligarse a una moza en ‘First dates’, no. Era todo un ministro en una rueda de prensa en mitad del marasmo de una de las crisis más terribles que vive la humanidad quizás desde la II Guerra Mundial. Dos mundos, decía: el de bastantes de nuestros políticos (no todos, puesto que hay gente de diversos colores que está dando la talla de una manera extraordinaria) y el de una sociedad que lleva más de un mes confinada en sus casas con todos los miedos a flor de piel y a la espera de un futuro que cada día asoma más negro en el horizonte. Pero existen casos realmente dolorosos por patéticos. Los nefastos personajes de Bildu, el impresentable Rufián, los Torra y su estela de mendrugos en el punto cúspide de la pirámide. Especialmente doloroso me pareció la actitud de Antón Sánchez, portavoz del grupo afín a Podemos en el Parlamento de Galicia, que le cuestionó a Feijoó la cesión de material sanitario a la Comunidad de Madrid. «¿Qué concepción de país tenemos?», se preguntó retóricamente el presidente de la Xunta. Ojalá que una de las lecciones que aprendamos de esta gran conmoción es situar en los puestos de relevancia políticos que primen el bien común y no sus bastardos intereses tribales.

¡Viva nuestro Ejército!

Ha dicho Rufián que «no es de recibo comunicar con tres hombres vestidos con veinte medallas en el pecho». Ha dicho Jon Inarritu que «se empieza con la UME limpiando instalaciones y se continúa con la militarización de la sociedad». Ha dicho Mertxe Aizpurua que «ya vale de blanquear la imagen del ejército español». Los tres son diputados, el primero por ERC e Inarritu y Aizpurúa por Bildu. Los tres son socios necesarios para conformar la mayoría que gobierna con Sánchez e Iglesias a la cabeza. Ni uno ni otro ha sido capaz de enmendar ni media palabra a los tres diputados que han insultado de suma gravedad a los militares que se están jugando la vida por todos y cada uno de nosotros en esta maldita pandemia: vascos, riojanos, andaluces, manchegos o catalanes, da lo mismo. Es más, a sus tres señorías las han tratado de héroes en sus respectivos corralitos mediáticos por verter semejantes detritus en el Congreso, en Twitter o en Catalunya Radio. Nunca había asistido al espectáculo de la más cobarde pasividad de un gobierno en la defensa de sus instituciones y sus profesionales. Los militares nunca dicen nada, no se quejan, no insultan... Siempre están ahí como un solo hombre cuando se les envía a morir en un avión que se cae a pedazos o cuando se les pide que monten un hospital en 18 horas. Ellos no tienen liberados sindicales, ni sindicatos que les protejan, ni apenas periodistas que se preocupen de sus problemas profesionales. Ellos están siempre ahí cuando se le necesita a pesar de la baja estopa de quienes les tienen que defender.

Los sanitarios son la última defensa

A los médicos sabios, prudentes y discretos los pondré sobre mi cabeza y los honraré como a personas divinas. Lo escribió Cervantes y lo suscribimos hoy millones de españoles extendiendo las palabras a todos los profesionales de la salud que se entregan en cuerpo y alma a los enfermos cada día de nuestras vidas y especialmente en esta tormenta perfecta del COVID-19. Los sanitarios son nuestra última defensa, el espigón ante la hecatombe; si se ven superados sólo se abrirán las puertas del infierno. Así de crudo. Por eso es vital e imprescindible cuidarlos porque defendiendo nuestra salud salvaguardaremos la respuesta del sistema y no se desmoronarán nuestras esperanzas, que son muchas, que son todas. «No salir de casa es la mejor medida preventiva», repite una y otra vez un médico amigo que no quiere significarse entre ninguno de sus compañeros: «La mascarilla nos iguala a todos, a los cirujanos y a los pediatras, a los facultativos de urgencias o a los de la UVI. Pero también a los celadores, a las enfermeras, a las auxiliares (esenciales en su trabajo) o a los que conducen las ambulancias. Todos somos iguales e igualmente imprescindibles», me susurra extenuado al otro lado del teléfono. La complejidad del sistema es asombrosa, la recepción de medicinas, la intendencia pura e infalible de un estado de alarma, la organización de las guardias y las jornadas que son interminables al lado del abismo. «Vivimos pegados al virus y somos conscientes de ello», me dice mi médico amigo, que cuando no está en el hospital descansa como puede en casa y hace ejercicio en su bicicleta estática de la terraza: «Nuestra mejor defensa en no salir a la calle», repite obsesivo. «Ésta es una guerra frente a un enemigo invisible. Hoy he ido a comprar comida y también doy valor a las personas que trabajan frente al público en los supermercados o en las farmacias. Todos somos necesarios y nos tenemos que proteger sin apenas pisar las calles». Y es que mil enfermos requieren mil curas, escribió Ovidio como si hace dos mil años hubiera reflexionado exactamente sobre lo que vivimos exactamente ahora. Cada infectado en un hospital es un desafío concreto. Detrás de cada número hay una persona y una esperanza. Nuestro mejor homenaje es cuidarles. ¡No salgan de casa!

Nos la jugamos todos

La sociedad española se enfrenta al reto más importante de su historia desde los años de la Transición. Existen tantas incógnitas y se ciernen tantos interrogantes sobre cada uno de nosotros que cualquier gresca entre políticos (y sus periódicos y periodistas de cámara) debe palidecer ante la búsqueda de soluciones de cara a todos los escenarios nuevos e inesperados que se van a abrir en los próximos días. Es la crisis de un modelo abierto, global y vertiginoso de sociedad; vivimos en un mundo que gira tan rápido que la propia velocidad se convierte en su mayor debilidad. No hay barreras, el bicho no sabe ni de gitanos ni de ministros, de vascos ni de riojanos. Se pega a una barandilla y viaja con nosotros en el autobús como un cóndor silencioso y oportunista. La única manera de vencerlo es no dejándole crecer. A pesar de los pesares y de la sensación de parálisis que han ofrecido las administraciones públicas (autonómicas, nacionales y europeas) desde el salto de China a Italia del maldito COVID-19, es esencial salvaguardar el sistema sanitario. Para que no se colapsen los hospitales no hay más solución que frenar la escalada de contagios y en esa esfera es vital la responsabilidad individual de cada uno de nosotros. Además, esta crisis puede ser una oportunidad única para que los que tienen que estar a la altura lo estén sin medias tintas. Coincido con Sánchez en que es imprescindible la responsabilidad y la disciplina social. Y él, sus ministros y sus terminales mediáticas han de estar a la altura de un país que se la juega

El Brujo, Marx y el bacalao de España

«No hay cocina sin amor. No hay cocina de solitarios. No hay cocina sin sexo», aseguraba Xavier Domingo

Pocos se acuerdan de que el gran Xavier Domingo dedicó una receta de ‘huevos con vino tinto’ a Ezequiel García, el grandioso enólogo de Anguciana conocido como ‘El Brujo’ y apodado así por el propio Domingo: «Viértase en una cacerola media botella de Rioja y la misma cantidad de caldo de carne y hueso de jamón, y déjese reducir a vivo hervor hasta que quede en la mitad. Saltéense en una sartén, a fuego no muy vivo, cuatro o cinco cebollitas nuevas hasta que estén doradas y cúbranse con la reducción de vino y caldo, que vayan deshaciéndose un poco y espesando esa salsa. Añádase ahora sal y algo de pimienta blanca. Cuando esté al gusto, que ha de quedar ligero y suelto, fríanse levemente, y sin dejarlas quemar, unas rodajas de chorizo, que se añadirán a la salsa. Avívese el fuego, y cuando se inicie el hervor, introducir un par de huevos bien frescos para que se escalfen en esa salsa, con el chorizo, y tiene que quedar la clara bien blanca y la yema viva y suelta. Sírvanse en plato hondo previamente calentado. Si hay hambre, les va muy bien un acompañamiento de puré de patatas o de guisantes». Domingo sostenía en un artículo sobre Günter Grass, que había escrito un libro de cocina titulado ‘El rodaballo’, que situaba al erotismo antes que la cocina «simplemente porque era más fácil. Y porque, en realidad, hay más pudor frente a la cocina que frente al erotismo. Un pudor absurdo, vergonzante, machista. Perfectamente idiota. Todo el mundo cree saber hacer el amor y todo el mundo se ufana de no saber nada de cocina. Y, sin embargo, son dos cosas indisolublemente unidas. La cocina es algo muy importante, un privilegio que requiere atención, imaginación, memoria, mimo, cariño. Amor. No hay cocina sin amor. No hay cocina de solitarios. No hay cocina sin sexo». Era tan genial Xavier Domingo que gracias a él pudimos descubrir maravillas como que Sylvia Vaugh Thompson, esposa de Arthur Sheekman, co-guionista de la película Sopa de ganso de los hermanos Marx, publicó un libro de cocina titulado ‘Economy Gastronomy’, que incluía una receta del propio Groucho: Asado en marmita. «Se dora la carne en una marmita y luego se saca. En su grasa y jugo, se ponen dos cebollas cortadas, medio pimiento verde troceado, tres dientes de ajos aplastados, una hoja de laurel y el contenido de dos latas de conserva de tomate. Se vuelve a poner la carne y se deja al fuego lento durante cuatro horas y media. Se acompaña de croquetas de patata y guisantes». La receta le pareció un tanto extraña a Sylvia y le envió una misiva a Groucho, que le contestó que con «el tuyo ya serán 7.396 libros de cocina en el mercado. Sin embargo, estoy seguro de que el tuyo estará en la lista de los más vendidos antes de que caiga la nieve (quiero decir de que la nieve caiga enPalm Springs el cuatro de julio). No lo digo para desanimarte, sino para que seas consciente de la realidad de la vida. Ahora, si tienes que incluir la receta, se llama Pecho de Vaca y está tan lejos de un asado como Eisenhower de Lincoln. Por lo demás, el procedimiento es correcto y también el acompañamiento». Xavier Domingo también hablaba de política y de España en sus artículos gastronómicos: «El bacalao es un argumento político de primera magnitud. El bacalao es, en efecto, la única prueba tangible, concreta, real y sobre todo cotidiana, de la existencia de una unidad de España que otros quieren basar en bodorrios de reyes antiguos o en episodios bélicos dominados por la irracionalidad más vehemente. El bacalao, ese pez de tierra adentro, sanamente salado y cuyo aspecto, en estado natural, ignoramos todos los españoles, tiene su receta peculiar en cada región, en cada provincia, en cada ciudad de nuestra original razón. Esa omnipresencia y esa variedad en la forma de prepararlo son producto de viejísimos lazos comerciales internos y un respeto profundo por los gustos más o menos rústicos de los habitantes de nuestra península».

La viruela de Cosculluela

Cosculluela ya no merienda mortadela. Lo dejó clarísimo en la entrevista que le hizo Pío García el pasado domingo: «No soporto la imagen de un dirigente socialista comiendo con uno de Bildu. Me indigna». Nadie del PSOE ni de aquí ni de allá ha salido a decir nada. Exactamente igual que ha hecho Casado con Cayetana. Qué más da que hablen, el papel lo soporta todo y nuestras vidas son los ríos que van a dar al mar, que es el morir. Eso sí, Cosculluela puede que en estos momentos ya tenga la viruela aquella que descartaba la canción de 'Obras Públicas': «La politización de la Justicia es extrema; ahora lo importante es la adscripción ideológica», declaró mirando de reojo a la nueva fiscal general o quizás a la abogada del Estado Carmen Tejera, purgada por Moncloa tras demostrar la malversación agravada contra Oriol Junqueras durante la pericial celebrada en el juicio sobre el 1-O en el Tribunal Supremo. La cuestión es si el legendario ministro de Obras Públicas sigue donde estaba o es el PSOE actual el que ha renegado de sí mismo y ha suscrito la agenda de Podemos: «Hace poco leí en su periódico que el presidente del Parlamento riojano pedía un referéndum sobre monarquía o república. Lo sorprendente es que una estupidez como ésa no tenga coste político. Me quedo asombrado. Me resulta incomprensible». Se nota que el exministro lleva tiempo alejado de la política riojana: «La palabra 'progresista' me resulta banal. No sé qué contenido tiene esa palabra en términos políticos y constitucionales». Lo dicho, purísima viruela.

o Entrevista de Pío García en www.larioja.com a Cosculluela

Una pe con punto

Para mí Plácido siempre ha sido y será Casto Sendra, el increíble Cassen que dio vida y título a aquella gigantesca película de Berlanga y Azcona. Al otro Plácido (Domingo) siempre lo divisé de lejos y desde el puro desconocimiento de sus virtudes artísticas. Y ahora desde el aterido desconcierto ante su impresentable versión de depredador. P. Domingo había generado su leyenda de español sin mácula, de soberbio maestro inmortal y de divinidad con capa negra sobrevolando desde la Ópera de Washington a la Orden del Imperio Británico y el Bernabéu con el himno del centenario del Real Madrid. Cualquier grandeza parecía desvanecerse ante su sombra de gigante. «He sido galante, pero siempre en los límites de la caballerosidad», le confesó el barítono a Rubén Amón en su apartamento neoyorquino a finales del año pasado. Sonreía Plácido. Ya no. P. Domingo acosó sexualmente a varias decenas de mujeres y abusó de su poder. De «he sido galante» a aceptar «toda la responsabilidad» de las acusaciones de acoso sexual. ¡Qué vergüenza! Las mentiras rebozadas, además, con ese acuerdo (desvelado por The New York Times) al que pretendía llegar su cohorte de abogados con el sindicato ‘American Guild of Musical Artists’ (AGMA) a cambio de que no salieran a la luz sus múltiples episodios comprometidos de dos décadas de acoso. Medio millón de dólares, eso es lo que iba a abonar P. para mantener su galantería en «los estrictos límites de la generosidad». Para mí Plácido irá siempre en su motocarro aquella noche de Navidad con hambre. Y P. Domingo no llega ni a una pe con punto.

Cortar, copiar y pegar

Cortar, copiar y pegar es la herramienta por antonomasia; la línea Maginot tras la que se protegen todos los que se ganan la vida frente a un ordenador diseñando automóviles, editando textos o sumidos entre las voluptuosas celdillas del Excell, esa majadería rara e incomprensible con la que a veces me topo y ante la que acabo tan derrotado como cuando me asomo al galimatías del Ulises de James Joyce. Y resulta que cortar, copiar y pegar tenía un inventor y se acaba de morir. Se llamaba Lawrence ‘Larry’ Tesler y lo incorporó en 1983 a una computadora a la que Steve Jobs bautizó con el nombre de su hija Lisa pero que fue un fracaso comercial... Pero todo cambió gracias al invento de Larry, que es como una fuente con agua fresca en un camino polvoriento y pedregoso. Ves el agua y te lanzas, como te agarras al clavo ardiendo del cortar, copiar y pegar, que de algún modo también es una fuente de la que va fluyendo el líquido de las palabras, el resuello de una fotografía o la equidistancia ausente y congelada de una cifra que quieres retener pero se refracta de los dedos (y en mi caso de la inteligencia). ¿Quién inventó la fuente? ¿Quién las sillas? ¿A quién se le ocurrió hacer rodar una rueda? Tuvo que haber uno (o una) que se adelantara a los demás pero quedarán para siempre sumidos en lo más oscuro de las tinieblas de la historia. Pero Larry no. A Larry lo hemos descubierto el día de su muerte porque los humanos somos así y nadie había reparado (al menos yo) que a alguien se le había ocurrido lo de cortar, copiar y pegar para facilitarnos la vida y saciar nuestra sed en una tarde reseca y yerta.

Amor, saliva y glándulas

Cioran decía que no soportaba a los filósofos parásitos de Nietzsche –con Heidegger a la cabeza– que creían que la filosofía consistía únicamente en hablar de filosofía. La condición esencial para pensar era abstenerse de reflexionar sobre filosofía y abrir la mente a otros campos como el psicoanálisis, la filología, la política o el arte. El pensador rumano desterrado de sí mismo en París y acompañado por su amante Simone Boué, fracasó una vez más en su condición de adivino del tiempo. Los filósofos apenas hablan de otra cosa que no sea la filosofía de la misma manera que los políticos lo hacen de política y los periodistas de fútbol. Cioran caminaba por París dejando pasar el tiempo esputando un mal francés con extranjeros que siempre estaban de paso: «En tus ruinas me siento a salvo», que exploraba Beckett cuando soñaba con mujeres que ni fu ni fa. Me imagino al dublinés y al transilvano recorriendo a solas las calles noctámbulas de París devorándose por la conversación de su silencio. Cioran y Beckett abstraídos en un bosque de gente oyendo caer las hojas y preguntándose por qué se preocupan tanto de sí mismos. Simone Boué murió ahogada en una playa. Sostenía que el amor era un encuentro de dos salivas y que los sentimientos extraen su absoluto de la miseria de las glándulas. Hay una cosa con la que siempre estaré de acuerdo con Cioran: «Prefiero a las mujeres que a los hombres. ¿Sabe por qué? Porque la mujer es más desequilibrada que el hombre». Por eso y porque cuando sueñan como Boué soñaba escribía de más cosas que del amor.

LOS AMOS DEL PUEBLO

Todos juntos menos el PNV, que se hizo el sorprendido y el ninguneado. Todos socios de Pedro Sánchez, menos la ‘postconvergencia’ de JxCat y sus hijos: la muchachada de la CUP, que vive instalada en una esfera entre el maoísmo indi y las noches vampiresas a lo Gunilla von Bismarck. Todos rechazaron al Rey, todos, con el partido de Arana a la cabeza pero con la testa escondida como acostumbran los ‘jelkides’ desde las inmemoriales andanzas del lehendakari Aguirre. Es divertido ver a Aitor Esteban falsamente ofuscado con las manos entrecruzadas para no aplaudir al hijo del mismo Monarca que fue a jurar fidelidad al árbol de Guernica con ‘makila’ y ante el que proclamó en 1981 su «fe en la democracia y su confianza en el pueblo vasco» frente a «quienes practican la intolerancia». Exactamente los mismos de ahora cuarenta años después. Antes eran de Herri Batasuna, ahora se hacen llamar Bildu, con un tal Oskar (sic) Matute a la cabeza, que es un tipo que parece perdonarnos la vida con cualquier esbozo de palabra que brota del arabesco de su boca. «La monarquía española es un estamento que no responde a los valores republicanos de libertad, igualdad y democracia», firmaron los socios por activa o por pasiva de Sánchez, con Rufián a la cola de Bildu, los embajadores de Puigdemont y el BNG. Y Pedro Sánchez, como siempre, mudo; viperino contra los que no le votan porque él es la democracia y manso ante el abismo que representa los que se han adueñado del pueblo y hablan sin rubor en su nombre. Da pena ver a la izquierda española llena de hombres justos con la boca cerrada ante tales acontecimientos. Algún día lo pagaremos.

VIÑEDOS ALAVESES (DEL PNV)

Ahora es el vino. Bueno, llevan con esta batalla desde hace tiempo. El partido de Arana desde su fundación ha extendido todos sus tentáculos por la sociedad vasca y la navarra para hacer suya cualquiera de sus manifestaciones históricas, sociales o culturales. Todo lo vasco como exclusivamente vasco y suyo: idioma, tradiciones, arquitectura, música, gastronomía, deporte, literatura y hasta el vino. Van poco a poco. Son hormigas pero implacables. Carcunda pura que como un veneno deposita el huevo de su resentimiento y genera una metástasis que comienza en las escuelas y que por capilaridad se acaba instalando en todos los estratos de la sociedad, desde un club de fútbol a una asociación de vecinos o un grupo de bodegueros. Si uno se pasea por las entrañas de internet, no es nada difícil encontrar un buen número de ‘opinadores’ establecidos en Rioja alavesa que siempre que se refieren al Consejo Regulador lo hacen en los mismos términos que vierte históricamente el nacionalismo hacia Madrid. Logroño es el Madrid centralista y opresor desde el que se dictaminan una serie de normas vitivinícolas pensadas exclusivamente para destruir la identidad del vino vasco (sic), el más puro entre los puros y el que no puede contaminarse de la industrialización del Rioja. Se esconden tras ese paraíso inventado de pureza donde todo lo malo llega desde el otro lado del Ebro. El vino ‘maketo’ aquél que no querían dejar servir en un baztoki de Somera en 1910 y que se impuso en una votación por mayoría ‘absolutérrima’ al vasco chacolí. Más de un siglo después estamos ante la misma majadería. No son críticos con Rioja; es mentira. Son separatistas de Rioja que alentados por el PNV pretenden destruir la Denominación, romper el modelo y hacerse los amos.

CÉSAR LUENA VOTÓ NO

Al cihureño Miguel Chavarri le descarrajaron dos pistoleros de ETA nueve tiros en su despacho de Beasáin en 1979. Seis años después, Alejandro Sáenz, un riojano de 58 años que había nacido en la ya deshabitada aldea de Garranzo, era asesinado a las puertas de su casa el día en el que se jubilaba como jefe de puertas de la factoría de la Michelín de Lasarte. En ambos casos la banda terrorista reivindicó la autoría de los atentados pero nunca se supo de los autores materiales de los disparos. Estos dos casos corresponden a los 379 asesinatos de ETA sin resolver y son por los que una misión de eurodiputados viajará a España en el segundo semestre de este año para investigar las razones por las que han quedado en el siniestro limbo de la impunidad. El Partido Popular, Ciudadanos y Vox apoyaron la creación de dicha delegación y los socialistas europeos votaron en contra, entre ellos el eurodiputado riojano César Luena. El Grupo Socialista Europeo ha esgrimido diversas razones para explicar su oposición a esta misión de investigación pero a nadie se le escapa la necesaria abstención de Bildu para la investidura de Sánchez ni los acuerdos en Navarra con el partido aberztale para la presidencia de María Chivite y su recién alcanzado pacto para los presupuestos forales. Hay cosas que deberían estar muy por encima de las nefastas diatribas entre partidos políticos para alcanzar sus cuotas de poder y la memoria, justicia y defensa de las víctimas del terrorismo son uno de los patrimonios sagrados de nuestra democracia. No entiendo cómo el partido de Luena y sus socios de Podemos hacen bandera de la Memoria Histórica y actúan de esta forma ante el recuerdo más sangrante de atentados tan viles.

TODO ES MENTIRA

Todo es una mentira profunda, una mascarada, un ritual predecible, la falsa moneda como moneda de cambio desvergonzada y real. Hoy era sí pero no. No ayer, mañana tampoco. Sí es sí pero no si es no. Donde dije Diego dije Diego pero quería decir Ramón (lo que sucede es que no estábamos lo suficientemente atentos). La coherencia se ha convertido en un anhelo imposible, en un ademán invertebrado que se escurre por las gargantas salitrosas en las que anidan los huevos de la mentira como un ácido corrosivo de la inteligencia. Los palacios se han convertido en buhardillas, los bufones en líricos conformistas, los jueces en fiscales, los prelados en ratas miserables que husmean el hedor de las alcantarillas y se les hacen los dedos huéspedes antes de rumiar las cuentas del vecino. La rutina del poder genera un empacho mortal de ansiedad, la caricia de la moqueta se instala en el cerebro antes de llegar a la cartera. Se asoman al balcón del futuro asidos a una barandilla de oro. Todo aquello para desembocar en esto, aquel galope furioso convertido al fin en un triste rescoldo en un tribunal por un despido lastimero. ¿Han ido a comprarse un traje o lo tenían alquilado desde hace más de un año? No sonrían. Es mejor llorar. Ellos sí baten sus dientes en retirada del rictus porque provocan el llanto atribulado de las gaviotas que no los quisieron ver. No escatimen con sus esfuerzos, derróchenlos, derramen la leche y bébanse los vinos antes de que los escancien por la cara sus vecinos ricos ahora igualmente ricos pero atribulados y yacentes. Encima de la mesa un libro, un reloj y la foto de una chica que creo que era la hija del hombre que ya no tenía amantes. No me llamen loco, asómense a las noticias y después nos jugamos un jamón

ALMA Y SABIDURÍA

Siempre que aparece Madrid Fusión en el horizonte los aficionados a la gastronomía saben que pueden suceder cosas y cosas muy interesantes. El año pasado fue sencillamente increíble la ponencia de Ángel León, que junto al riojano David Chamorro, convirtieron el agua en una sal que se calentaba como si fuera una especie de pócima milagrosa. La cocina a veces salta de lo meramente gastronómico y se convierte en un asombro, en un juego donde la sorpresa se convierte en uno de sus principales ingredientes. En esta edición, Madrid Fusión se apareja a dos conceptos que pueden ser determinantes. El primero de ellos es la influencia que en un mundo cada vez más globalizado puede tener la llamada Inteligencia Artificial (IA). Es decir, saber al instante lo que se come en Nueva Delhi, en Singapur, Buenos Aires o Castañares de Rioja. Qué sabores priman en cada rincón del planeta, qué productos, qué elaboraciones. Por lo visto se ha creado una herramienta que deglute toda esa información y la convierte en manejable y comprensible. ¿Cambiará eso la forma de cocinar de nuestros chefs? ¿Les influirá a la hora de diseñar sus platos? Y también las derivadas que puede tener en el mundo de la alimentación... Y otra cuestión que tendrá cabida en el congreso gastronómico será la llamada esencialidad, el más con menos. La cocina española llega a este punto tras la revolución de Adrià y la siguiente generación de cocineros, unos verdaderos genios que han poblado el cielo de estrellas. Son verdaderos maestros de la técnica y de la creatividad, del ingenio..., Y ahora, el legado parece transformarse buscando en el fondo de los productos las leyes de esta nueva tendencia gastronómica. Le llaman 'Cocina esencial. La sencillez meditada'. Exploraraciones sobre la tendencia de la simplicidad aparente en la mesa pero con horas de trabajo ingente en la cocina. Y alma. Es edificante para la cocina riojana la presencia de Fernando Sáenz Duarte, que ha tomado el relevo de Francis Paniego en MF. El de Ezcaray debutó en 2014, volvió diez años después y la lió con la casquería. El heladero estará en el nudo gordiano del debate sobre la IA. El cocinero de Della Sera se ha convertido en una de las referencias centrales de nuestra cocina, un embajador irrepetible por la singularidad de todo su trabajo. Y le sobra alma, por esos sus helados son tan cálidos.

GARCÍA, ESE HOMBRE

Hace un mes Jesús María García, presidente del Parlamento de La Rioja, escribía en su blog que la «Constitución Española de 1978 está hoy más en peligro que nunca, más necesitada de respaldo. Que nadie se olvide de ello». La amenaza, según García, tiene un origen: los que «alardean de ser constitucionales, y de amar la Constitución y especialmente alguno de sus artículos (como el 155) y al mismo tiempo están reclamando la destrucción del Estado de las autonomías». Se refería a Vox, aunque ERC y Bilbu persigan sin ambages la voladura del Estado autonómico para fundar sus respectivas naciones con un indudable desprecio por la Constitución. Ambas formaciones políticas han sido fundamentales para la investidura de Pedro Sánchez, secretario general del partido del presidente del Parlamento de La Rioja, aunque claro, no pensaba en ellos. El miércoles, García publicó un tuit con cuatro ideas. La primera que la derecha utiliza al Rey para atentar contra la Democracia; la segunda que la derecha es fascista y que por lo tanto el Rey se tiene que desmarcar de la derecha fascista y que si no lo hace, tal vez sea el momento de que España se pronuncie sobre su futuro en las urnas. Todas las opiniones de García son sagradas; ahora bien, como presidente del Parlamento de La Rioja (del que ostenta su máxima representación), resulta imposible desligar lo que tuitea García a título personal y lo que García manifiesta como presidente del Parlamento. Ya lo decía San Agustín: yo soy dos y estoy en los dos por completo. «No es posible ser constitucional por la mañana y anticonstitucional por la noche», abundaba García en el mismo artículo de hace un mes. Y es exactamente lo que le sucede ahora, que piensa una cosa cuando es persona y dice otra cuando es ser humano.

DESEOS PARA 2020

Tengo muchos deseos gastronómicos para el año que nace ahora, un año que en pocos días tomará velocidad de crucero en Reale Seguros Madrid Fusión, donde un año más la presencia de La Rioja volverá a ser minúscula y en la que sólo aparecen las figuras de Fernando Sáenz y Pol Contreras; los dos en la esfera de la cocina dulce, aunque es cierto que el heladero logroñés estará en una de las ponencias más importantes del congreso disertando sobre la inteligencia artificial y las tendencias gastronómicas. Fernando es uno de los abanderados de la cocina riojana y dejará la huella de su talento tanto en su ponencia como en la presentación que hará sobre los almíbares. Hace un año en Degusta LA RIOJA ofrecimos un avance de un trabajo que tiene pinta de extraordinario. Ojalá que la cocina riojana tenga la presencia que se merece en próximas ediciones del evento gastronómico más importante del mundo pero para conseguirlo hay que comenzar a trabajar desde ahora mismo. Una buena noticia la ha ‘arrancado’ de La Rioja Capital el cocinero Óscar Torres, de la Chispa Adecuada, que se interrogó en las redes sociales por el Concurso de Pinchos de La Rioja y el retraso que llevaba acumulado este año. En las mismas redes contestó La Rioja Capital que el asunto está en marcha y que pronto tendremos novedades. Este concurso se ha convertido por méritos propios en uno de los pocos acontecimientos institucionales sobre la gastronomía y la verdad es que mueve a muchos cocineros de diferentes estamentos y localidades y tiene un efecto dinamizador y comercial de primer orden. El trabajo de la organización es ejemplar y el público en general disfruta de la creatividad de los cocineros. Ojalá que las novedades sean positivas y se apunten locales de toda La Rioja y los bares de ciudades con escasa participación como Haro den el paso y se apunten al concurso. En este caso es muy importante ganar, sin duda; pero la participación es un triunfo y un aliciente porque la visibilidad que obtiene cada local es muy reseñable. La cocina riojana, como todos los sectores, necesita de estímulos y de respuestas. Pilar Salas, la cronista gastronómica de la Agencia EFE nos contó la semana pasada que La Rioja es ejemplar en cuanto a iniciativas privadas. Y yo me acordé mucho del ‘Comando Rioja’ y de la que prepararon el año pasado por su cuenta y riesgo y por sorpresa en Madrid Fusión.

¿QUÉ PIENSAN LOS SOCIALISTAS RIOJANOS?

El todavía presidente en funciones Pedro Sánchez ha demostrado tener tan escasas convicciones ideológicas y personales que ya no resulta un escarnio reseñable enarbolar la infinidad de veces que había prometido hacer exactamente lo contrario a lo que finalmente se ha propuesto perpetrar. La terrible sensación es que llegado el momento, Sánchez tira de un pragmatismo frío y demoledor y no se le pone nada ni nadie por delante, ni tan siquiera España y ni mucho menos su propio partido, que asiste descabezado, atrofiado y mudo a la demolición de su credibilidad y los principios que le llevaron a configurarse como una parte medular del Consenso de 78, que ha propiciado los años más brillantes de la historia contemporánea de España después de dos siglos repletos de guerras civiles y de desastres. Me imagino lo insoportable que tiene que ser estar en la piel de cualquier socialista riojano (forme parte de la actual dirección o no; tenga un cargo o sea un militante de base) abochornado por el absoluto descrédito de su líder y por lo poco que le importa humillar las instituciones (Abogacía del Estado, Tribunal Supremo, Guardia Civil, Gobierno Foral de Navarra...) para lograr una investidura pírrica a cualquier precio que le pongan los independentistas que hace menos de un año dieron un golpe sedicioso contra la Constitución. Imagino que en privado, nuestros líderes regionales echaran por esa boquita lo que no está escrito... Pero nadie es capaz de decir ni media palabra más alta que otra en público. Ni aquí ni Extremadura ni en ningún otra región donde mande un socialista. Todos asisten en silencio cómplice al compromiso con el PNV de «adecuar la estructura del Estado atendiendo a los sentimientos nacionales de pertenencia» y a la «ventana de oportunidad» de Otegui.

CONTAR LA RIOJA, SU COCINA Y SUS VINOS

A veces tengo la sensación de que el periodismo es un oficio que te regala verdaderos privilegios. A mí me cayó uno cuando el director de LA RIOJA, José Luis Prusén, me llamó para encomendarme la información gastronómica. Lo confieso, me gustaba (y me gusta comer) pero ni por asomo podía imaginar que se iba a abrir un mundo absolutamente extraordinario en el que me iba a sentir como pez en el agua, en el que iba a conocer peripecias personales extraordinarias y en el que podía desarrollar una labor de aproximación nítida y profunda hacia nuestra tierra, sus productos, sus paisajes y sus personas. Acaba 2019, un año muy importante para la cocina riojana en el que la gastronomía nacional ha encumbrado al maestro Lorenzo Cañas. Premio a toda una vida; nunca un galardón se había hecho merecedor a un personaje así, tan grande, tan sencillo, tan extraordinario como es Lorenzo, padre de nuestra cocina, codificador máximo y generoso de toda generosidad. Y a su lado Chefe, la discreción infinita, uno de los abanderados de lo que ha de ser La Rioja como destino. En el ‘Degusta’ que tiene usted en sus manos, querida y querido lector, los cocineros de nuestra tierra relatan lo que sienten, en lo bueno y en lo malo, en el consenso y en la disidencia, en la necesidad de mejora que tiene la cocina riojana, sus necesidades y la apuesta que hay que hacer conjuntamente con el mundo del vino. Rioja en su máxima expresión, de territorio más allá de fronteras, de identidad siempre abierta a que uno de Alfaro sea el mejor japonés de Europa y de parte del Japón... Ésta es La Rioja que emociona y arrebata, la que los cocineros elaboran y varios de los mejores periodistas de España estudian y diseccionan. Pero hay mucho por hacer, problemas de fondo en cuanto al servicio y personal, un verdadero caballo de batalla para muchos empresarios de la restauración. Dice Pedro Barrio, presidente de la Academia de La Rioja, que el éxito es consecuencia de la honestidad. Me parece una reflexión fabulosa y necesaria. Aquí no regalan nada a nadie. El que es de mentira dura menos que un suspiro y es incapaz de generar nada bueno a su alrededor. La Rioja necesitan que la cuenten, que la exploren, que la relaten como se merece. Y en gastronomía sucede exactamente lo mismo. El vino es el mejor aliado. Tierra, producto, personas y emociones. Lo tenemos todo. Hagamos que sea realidad entre todos.

MEMORIA RIOJANA DEL TERRORISMO

Diez historias de riojanos marcados por el terrorismo

La dentellada del terrorismo no pasó de largo por La Rioja: 18 muertos nacidos en nuestra región dan fe de un fenómeno que vivió sus momentos más álgidos en 1980, con los atentados de la calle Ollerías y el ataque a un destacamento de la Guardia Civil en Villamediana. La bomba de Ollerías -el atentado más sangriento de ETA en La Rioja- se saldó con tres víctimas mortales: el comisario Carlos Valcárcel y los empresarios Miguel Ángel San Martín y Joaquín Martínez. Ese mismo año ETA atentó contra un convoy de la Guardia Civil que se dirigía a hacer prácticas en las obras de la Autopista Vasco-Aragonesa. El artefacto, compuesto por 45 kilos de Goma 2, amonal y metralla, acabó con la vida del teniente Francisco López Bescos e hirió a otros 32 guardias civiles, dos de ellos de extrema gravedad.
El resto de los riojanos asesinados perecieron fuera de la región y todavía existen tres casos sin resolver, sin juicio y sin sentencia, tal y como recogen los datos elaborados por la Asociación Riojana del Víctimas del Terrorismo. El origen de los 18 asesinados es toda La Rioja, puesto que hay fallecidos de Logroño, Aldeanueva, Alfaro, Berceo, Cihuri, El Redal, Enciso, Igea, Pradejón y Tudelilla. En este sangriento recuento tampoco faltan otros tipos de víctimas: heridos, amenazados y secuestrados, también recogidos en los archivos de una asociación que cuenta en nuestra comunidad con 84 personas y que fue fundada en el año 2010. Además, aunque la mayor parte de estos atentados mortales han sido obra de ETA, también aparecen víctimas de otras organizaciones terroristas como el Grapo, Comandos Autónomos Anticapitalistas, diversos grupos de extrema derecha y la Yihad islámica.
Diario LA RIOJA recorre diez historias de riojanos que han vivido en sus carnes el durísimo golpe de un atentado, el antes y el después que supone para una persona o sus familiares más cercanos vivir un acontecimiento tan duro, en ocasiones ignorado por buena parte de la sociedad y las dificultades que entraña superarlo y rehacer su vida. Diez historias marcadas por la superación y el esfuerzo, por el dolor y también por la esperanza que supone el reencuentro con la vida y la convivencia. Diez historias en las que no se clama venganza, sino justicia y que no se pase la hoja de la historia ante lo inolvidable. / Pablo García-Mancha. Martes, 17 abril 2018, 14:58













PACO IBÁÑEZ, ABUELITO CON UN CORAZÓN DE HIELO

(Crónica estupefacta del concierto de ayer en Riojafórum)

He pasado una mala noche tras el concierto de ayer de Paco Ibáñez en Riojafórum. He soñado con Malva Marina, la hija de Pablo Neruda que nació con hidrocefalia y a la que el eximio poeta dejó abandonada en un hospital de Madrid. La llamaba 'vampiresa de tres kilos' y Neruda llegó a decir de su hijita que era un ser perfectamente ridículo, una especie de punto y coma. No lo contó Paco Ibáñez a la rendida concurrencia, sólo relató su encuentro con el rapsoda chileno en París y cómo le espetó en un ascensor que había nacido para cantar sus versos. Imitó el acento del poeta de los naufragios: 'Abandonado como los muelles en el alba / Es la hora de partir, ¡oh abandonado!', bellísima canción de un desalmado, pero bella al fin y al cabo.  Paco Ibáñez se quedó congelado en el Olympia de París en el 68 y ahí sigue. Un abuelito entrañable con un hilillo de voz en la garganta y con un corazón de hielo. Porque hay que tener frío como el mármol el centro del alma para cantar los dones de Ernesto Che Guevara para con la humanidad. ¡Soldadito boliviano! me sonó a tragedia y a muerte. El Che era un asesino sin escrúpulos, una máquina infernal de matar (*)

Pues bien, lo más acojonante de todo fue la cerradísima ovación que el numeroso público logroñés dispensó al genocida comunista nacido en Rosario (Argentina) en 1928. Me sonrojé profundamente. Aunque claro, la propaganda izquierdista ha hecho tanto por hacer del Che una especie de nuevo Cristo como la industria capitalista, que lo ha convertido en un puro eslogan tan vacío de contenido como el lema de la Coca-Cola. ¡La chispa de la vida! ¡Patria o muerte!

 En el rigor de esta noche mala que he vivido se me ha llegado a aparecer el Che Guevara con un pañuelo palestino montado en el burro con el que Paco Ibáñez de pequeño iba desde el caserío de Tolosa al Molino de Alkiza, que fue lo más bonito que cantó el viejo cantautor, que dijo que Cataluña era una nación civilizada -¡Faltaría más!- y que Iceta (¡Sí Iceta!) lleva razón porque España es una nación de naciones porque se hablan cuatro lenguas. Obviamente al anciano Paco Ibáñez se le olvidó contar y cantar que en muchos lugares de esta España llena de naciones no te dejan estudiar en español y te niegan el derecho a la diferencia que ha de conjugarse ineludiblemente en una nación libre de naciones emancipadas.

La canción que más me emocionó de toda la actuación la cantó en Euskera:
Zure Tristura, obra de Xabier Lete e Imanol.

Maitasuna maitasuna 
romantikoen uharte, 
penak desegingo zaitu 
odola izoztu arte. 

La bordó Paco Ibáñez. Pero claro, se le olvidó contar, entre las muchas historias de agravios que fue desgranando durante el revolucionario concierto, la historia de Imanol, el cantautor que hubo de exiliarse de Euskadi cuando la banda terrorista ETA decretó su muerte civil tras participar en un concierto de homenaje a Dolores González Katarain, 'Yoyes', asesinada por sus propios compañeros cuando se dio cuenta de la espiral de odio que había generado ella y su cohorte de salvajes. En el año 2000, Imanol se tuvo que ir de Euskadi asfixiado por el "ambiente irrespirable". Murió Imanol en Orihuela (su pueblo y el mío) cuatro años después de un derrame cerebral. No dijo nada Paco de todo esto. A pesar de que los americanos "han llenado de mierda la cultura española y la francesa". Los americanos son muy malos para Paco Ibáñez, los Israelitas, los Bancos, el dinero, el comercio, las armas, Franco, los curas (no sé si se refería a los de Monserrat, a los que fundaron ETA y no daban la extremaunción a los guardias civiles o a Leonardo Boff, los de la Teología de la Liberación o el Padre Ángel). No lo sé...

Así fue pasando el concierto. Palabras para Julia me reconcilió un segundo con el viejo demagogo vestido de negro que cobró a más de 30 euros cada localidad. Cosa que parece bien, pero que no venga con monsergas de lo malo que es el dinero y la avaricia del hombre. ¡Coño Paco!, a estas alturas, con esas soplapolleces. Me metí a la cama y soñé que me asaltaban americanos y me robaban los libros de Ezra Pound, los discos de Bod Dylan y hasta mis incunables de Tom Waits.

Se me volvió a aparecer el Ché Guevara con un pañuelo palestino, con Paco Ibáñez montado en el burro de su tío y la terrible y desoladora ovación que el público logroñés dispensó a la memoria del Che Guevara. ¡Patria o Muerte!

 (*) Recomiendo la lectura de este artículo publicado en El País en 2005

https://elpais.com/diario/2005/07/31/domingo/1122781958_850215.html

HOY IRÉ A VERTE, PACO

Cogí un tren y me fui a un parque de Zaragoza a escucharte. No sé si era verano ni puedo recordar el año pero pensé que sería la última vez. Allí estabas Paco Ibáñez, igual que en el Olympia de París, con tu pantalón y tu camisa negra, con tu cuello entreabierto, el labio de arriba sin comisura apenas, tu pelo cano, tu guitarra y el poema aquel de Luis Cernuda del español que hablaba de su tierra y con el que tantas veces me habías hecho llorar. Tú eras el mismo, pero yo ya no era el joven aprendiz de comunista que desgastó su magnetofón dándole al play a la misma cinta que acabó exhausta con sus cachitos de hierro y cromo destruidos por la inercia. Pensar tu nombre ahora envenena mis sueños, que cantaba Luis Cernuda a la España peregrina del destierro. Hoy voy a ir a verte, Paco, porque quizás tú no sigas siendo el mismo y yo, quién sabe, haya regresado a tu vereda de los proverbios y cantares machadianos, o aquel poema de Góngora -Dejadme llorar / orillas del mar- con el que confesaste que descubriste que la música pertenece al poema y que por eso no era necesaria la 'a' entre los dos versos. No sé si voy a llorar orillas del Ebro esta noche escuchándote cuando ataques el Nocturno de Alberti. Las palabras entonces no sirven, son palabras, humaredas perdidas, qué dolor de papeles que ha de borrar el viento... Siempre he pensado, admirado Paco, que deberías haberte quedado para siempre en el Olympia de París. Cantando una y otra vez las mismas canciones de la misma cinta y de la misma España revieja del franquismo con Franco en el Pardo y no en Mingorrubio. Paco, ojalá seas el mismo de siempre y yo nunca vuelva a ser un marchito aprendiz de comunista. Te amo e iré a verte.